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La revolución de la verdad: Samuel Pérez y el vallenato que hizo llorar a Silvestre Dangond

Tras 12 años persiguiendo un sueño y guardando una canción por seis años, el cantautor colombiano estrena su colaboración con su mayor ídolo, apostándole a la honestidad en una industria llena de apariencias.

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Construir una propuesta musical basada en la absoluta honestidad dentro de una industria con frecuencia dominada por los carros de lujo, las cadenas de oro y las poses superficiales es un verdadero acto de rebeldía. Samuel Pérez ha decidido hacer precisamente eso: traer un nuevo latido al vallenato, despojándolo de pretensiones para vestirlo de pura emoción. Su más reciente hito, Quiero que te quedes, es mucho más que una colaboración estándar entre dos artistas; es la materialización del deseo más genuino de un joven que pasó doce años siendo sumamente insistente, siguiendo a su ídolo Silvestre Dangond a cada concierto, hasta que un reality de la televisión colombiana los unió cara a cara como finalista y jurado. Tras continuar enviándole composiciones, el punto de quiebre llegó el día en que Dangond escuchó un tema específico y preguntó conmovido: “¿Esa canción de quién es, que me hace llorar?”.

La respuesta de Samuel fue directa, abriéndole las puertas a una de las experiencias más significativas de su vida. Lo que vino después fue una profunda lección de paciencia y madurez. Aunque la pista se grabó originalmente hace seis años, en 2019, permaneció guardada bajo llave entendiendo que todo tiene su momento perfecto. Para un artista emergente, contener las ganas de lanzar un tema al lado del referente más grande del vallenato actual representa un ejercicio de templanza absoluto, pero Samuel prefirió abrazar el consejo de Silvestre de hacer las cosas con el corazón porque la verdad es lo único que conecta a largo plazo. El videoclip oficial se rodó finalmente en Medellín en agosto del año pasado, capturando en pantalla la sinergia natural de un alumno con su profesor. Durante las sesiones, el propio Dangond le confesó que aunque inicialmente pensó que él le aportaría a su carrera con el junte, terminó entendiendo que Samuel tenía algo mucho más valioso para darle: su alma.

“A mí no me interesa impresionar a nadie, yo quiero conectar a través de una verdad. Yo hago música desde lo genuino, desde el amor. Esta industria a veces está inmersa en un mundo plástico, pero yo no vengo a echarles mentiras: cuando tengo ganas de llorar, lloro, y cuando estoy bravo, estoy bravo.”

Esta transparencia artística es un reflejo fiel del estilo de vida de Samuel, quien se define como un hombre bohemio que no necesita de ningún catalizador para conectarse con sus emociones, acumulando ya más de dos años sin tomarse un solo trago de alcohol. Esta firmeza conceptual nació precisamente en 2019, año en que compuso esta primera canción de su catálogo. Mientras caminaba por la alfombra roja de los Latin Grammy como invitado, rodeado de celebridades internacionales, Samuel miró a la multitud y le pidió a Dios que lo ayudara a vivir ese momento completamente despierto y consciente de su propósito, entendiendo allí el poder real de los sueños.

Con el éxito de este lanzamiento consolidándose en las plataformas, el cantautor ya tiene lista su próxima meta: un dueto profundamente intencionado junto a El Andariego, una figura a la que admira por revolucionar la música popular cantando verdades sin filtros. El Andariego se ha convertido en su consejero principal durante esta etapa de lanzamientos, compartiendo con él la filosofía de dejar que las canciones sigan su propio plan porque su destino ya fue escrito por Dios. Samuel ya escribió el tema para esta futura alianza, una pieza que fusiona el ritmo de tres cuartos de la carranga con el merengue vallenato tradicional para hablar sobre el valor de los golpes de la vida, las verdaderas amistades y la necesidad de trabajar duro para vivir sabroso, demostrando que Samuel Pérez llegó para quedarse.

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