De la catarsis del encierro al imperio propio: La madurez de Laura G
Tras diez semanas en La Casa de los Famosos Telemundo, la empresaria y figura de la televisión repasa las lecciones que la llevaron a proteger sus sueños, poner límites en el amor y facturar a nivel internacional.
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Entrar a un reality show de convivencia es un juego de alto riesgo, pero hacerlo por cuarta vez es una declaración de resistencia. Laura G ingresó a La Casa de los Famosos Telemundo con la firme convicción de que este sería su último encierro. Venía de una experiencia agridulce en la versión colombiana, donde su paso de apenas quince días a mitad de juego la dejó expuesta a la implacable crítica de las redes sociales. Sin embargo, la pantalla internacional le dio la revancha que necesitaba: diez semanas completas empezando desde cero, sin alianzas previas, donde el público finalmente pudo conocerla con sus errores, sus tristezas y su lealtad inquebrantable.
Aunque juró que no volvería a someterse a la presión del formato 24/7, el panorama en este 2026 luce muy distinto. Su mánager no para de recibir ofertas para formatos de cocina, pruebas físicas y nuevas convivencias. Laura no cierra la puerta del todo, pero hoy sus prioridades están firmemente puestas fuera de las cámaras. La exposición masiva le sirvió como el impulso perfecto para expandir su empresa de belleza, Laura G Shop, que gracias al impacto de la televisión hispana ahora realiza envíos internacionales a México y Estados Unidos.
El espejo de los 30: De los errores del pasado al control de la paciencia
El viaje de Laura en la televisión comenzó hace nueve años, cuando a los 21 ingresó a Protagonistas de Nuestra Tele 2017. Al mirar atrás, reconoce que era una joven sin experiencia que no sabía manejar el peso de la fama inmediata ni las dinámicas del medio. De esa época queda un capítulo en particular que la empresaria borraría de su memoria sin dudarlo: aquella famosa fiesta en la que se emborrachó frente a todo el país. Es un fragmento de su vida que asegura jamás haber visto en video y que planea llevarse hasta la tumba.
“Ahorita la que está aquí es una persona más madura y enfocada, que sabe que a cada oportunidad hay que sacarle provecho, sea buena o mala. Telemundo me retó la paciencia muchísimo; yo soy cero paciente en mi vida normal, pero allí aprendí a saber cuándo tengo que hablar, cuándo tengo que callar y cuándo debo meterme en una situación.”
Ese aprendizaje le ha permitido sacudirse la narrativa de sus críticos, quienes aseguran que solo logra brillar en medio del conflicto. Para Laura, el encierro fue una escuela de estrategia e inteligencia emocional donde entendió que saber poner el freno o el acelerador a tiempo es una lección invaluable para la vida cotidiana.
Lecciones de amor propio: El costo de abandonar los sueños
El terreno del corazón también ha sido un escenario de grandes aprendizajes y dolorosas lecciones para Laura. Tras la cancelación de su boda y su posterior separación en 2024, la creadora de contenido ha tenido que reconstruir la confianza desde la madurez. Su mayor error amoroso, según confiesa, fue haber dejado por completo su carrera en los medios y su vida en Colombia para mudarse a Dubái durante casi tres años junto a su expareja. Esa experiencia le dejó claro que apoyar los proyectos de un compañero es válido, siempre y cuando el respaldo sea mutuo y no implique desdibujarse a sí misma.
De regreso en la soltería, Laura se toma las cosas con calma y analiza las banderas rojas de inmediato. Se define como una mujer territorial y celosa que prefiere evitar salir con personas de su misma industria para no complicar el panorama. Tampoco tolera a los hombres controladores que revisan el celular, a los infieles, a los flojos sin ambición o a los que se creen inalcanzables. Incluso recuerda con gracia la obsesión de un pretendiente adinerado que en apenas veinte días la deslumbró con regalos lujosos como un carro y un reloj Rolex, solo para quitárselos poco tiempo después cuando las cosas no prosperaron.
El futuro inmediato entre galas y nuevas metas
Con el corazón tranquilo y abierta a la posibilidad de construir una familia en el futuro, Laura prefiere no acelerar los procesos afectivos. Aunque dentro del reality de Telemundo cultivó un vínculo cercano con un compañero que aún sigue en competencia, prefiere esperar a ver qué ocurre cuando choquen con la realidad fuera del aislamiento y las cámaras de televisión.
El panorama inmediato de la empresaria está concentrado en cumplir con sus compromisos internacionales en territorio mexicano, donde participará en las galas finales del show de telerrealidad que concluye oficialmente el próximo 11 de julio. Entre la consolidación de su marca cosmética y el análisis de los nuevos proyectos que tocan a su puerta, Laura G demuestra que la verdadera ganancia de un encierro no siempre es el premio final, sino la capacidad de reinventarse con las lecciones aprendidas.
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