20 años de salsa y realidad: El lado más humano de Proyecto A
La emblemática orquesta venezolana celebra dos décadas de trayectoria con un concierto histórico en Caracas, repasando los sacrificios, los desaciertos más divertidos y la tusa que se esconde detrás de los escenarios.
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Celebrar veinte años de carrera en la exigente industria de la salsa no es cualquier cosa, y la agrupación venezolana Proyecto A ha decidido festejar este hito con total honestidad. Este año arrancó de gran manera para la orquesta con una prenominación a los Premios Grammy y el lanzamiento de su más reciente producción discográfica, titulada Sin darnos cuenta, un trabajo que recopila sus grandes éxitos junto a nuevas propuestas musicales. Sin embargo, el verdadero festejo se vivió en la mítica parroquia de San Agustín, en Caracas, uno de los barrios más salseros de Venezuela, donde la agrupación ofreció un concierto masivo y completamente gratuito para conectar directamente con la gente que no siempre tiene los recursos para pagar una taquilla.
Este concierto en San Agustín no fue un evento aislado, sino el punto de partida de un plan de trabajo social con el que la orquesta planea visitar zonas populares de Colombia y República Dominicana. Durante la presentación, Proyecto A rindió tres tributos de alto calibre a instituciones de la música tropical. Primero homenajearon a El Gran Combo de Puerto Rico, agrupación que consideran la universidad del género. Luego recordaron con profundo cariño a Tito Rojas, con quien compartieron escenario durante años siendo su orquesta de planta y su respaldo musical en su último concierto en vida. Finalmente, honraron el legado de Los Adolescentes de Porfi Baloa, una escuela fundamental para la salsa venezolana y de la cual uno de los integrantes de Proyecto A formó parte activa entre 1996 y 2003.
La careta del escenario y el dolor detrás de los micrófonos
Detrás de la energía desbordante y las impecables coreografías que definen a la orquesta, existen sacrificios personales que pocas veces quedan a la vista del público. Los integrantes coinciden en que el costo más alto de estos veinte años ha sido la distancia familiar, teniendo que pasar navidades, años nuevos, cumpleaños y días de la madre metidos en aeropuertos o encima de una tarima. En muchas ocasiones, la profesión los obliga a ponerse la mejor de las caretas para contagiar alegría, ocultando el dolor profundo de haber perdido a un ser querido pocas horas antes de salir a cantar.
La música genera conexiones tan intensas que a veces roza la tragedia en la vida real. Los músicos recuerdan con la piel erizada la historia de una fanática que utilizaba la canción Mi credo en sus karaokes de los viernes para intentar reunir a su dispersa familia. Con gran ilusión, la mujer compró las entradas para llevar a todos sus primos y hermanos a ver a Proyecto A en vivo. Lamentablemente, pocos días antes del show, la joven fue asesinada a manos de su esposo. El grupo recuerda la profunda conmoción que sintieron en el escenario al ver a una familia entera desgarrarse en llanto en las primeras filas, comprendiendo el peso real de sus canciones solo después de conocer la trágica historia tras bambalinas.
Olvidos de letra, billeteras perdidas y guayabos de gira
Para equilibrar la balanza emocional, las dos décadas en la carretera también han dejado un archivo inagotable de anécdotas divertidas y equivocaciones memorables. Entre risas, recuerdan una entrevista de televisión realizada tras el fallecimiento de Camilo Sesto, donde se les pidió interpretar un tema del maestro. Uno de los cantantes se confundió por completo y entonó una pieza de José Luis Perales, desatando la confusión de la presentadora, quien para rematar aseguró que la canción pertenecía a Julio Iglesias. Los errores geográficos también están a la orden del día; durante una gira exprés por Colombia, el vocalista Mickey pasó un concierto entero saludando apasionadamente al público de Apulo, cuando en realidad se encontraban dando el show en Bogotá, ignorando por completo los gritos desesperados de su mánager por el micrófono de retorno.
El cansancio extremo de las jornadas promocionales también les ha jugado malas pasadas memorables, como cuando salieron a la tarima del festival Salsa al Parque en Bogotá a las seis de la tarde y el saludo oficial fue un enérgico “¡Buenos días, Bogotá!”. Sin embargo, el sacrificio de las giras a veces golpea de formas más cotidianas, como perder la billetera con todas las ganancias justo al terminar una temporada de conciertos, o enfrentarse a una tusa —o guayabo, como le dicen en Venezuela— en pleno regreso a casa. Uno de los integrantes confesó que, tras pasar semanas fuera del país y regresar cargado de regalos para su pareja, se encontró con la sorpresa de que le habían montado cacho y le tenían toda la ropa recogida en bolsas en la puerta de la casa, una dolorosa vivencia que hoy exorciza cantando el tema Quise amarte.
Un consejo para el día a día y las metas en el radar
La actualidad de Proyecto A se concentra en la promoción de su nuevo sencillo titulado Consejo, una pieza que invita al oyente a dejar a un lado el mal humor, levantar la cabeza frente a las adversidades y entender que la vida es una sola y hay que aprender a disfrutarla día a día. La canción también funciona como una crítica sutil a la desconexión social provocada por el uso excesivo de las redes digitales, invitando a las personas a mirar a su alrededor y valorar a quienes tienen cerca antes de que sea demasiado tarde.
“Deja que se vaya ese mal humor. Levanta la cabeza, enfrenta al mal, que actuar así será vital para tu corazón. Y es que en cada experiencia se aprende una lección.”
Con la mirada puesta en el futuro inmediato de este semestre, la orquesta venezolana no descarta la posibilidad de refrescar su sonido mediante colaboraciones con artistas de la nueva ola musical. Entre sus opciones deseadas destaca el nombre del mexicano Carín León por su versatilidad interpretativa, el productor Tony Sucar por su amplio registro y sus adaptaciones de clásicos de Michael Jackson a la salsa, y el colombiano Mike Bahía, con quien consideran que se podría consolidar una fusión sumamente interesante para que las nuevas generaciones sigan manteniendo vivo el legado de la salsa bien tocada.
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