María Ramírez: estrategia, visión y el ADN del éxito
Con 30 años de experiencia, la CEO de Queen Street Talent revela cómo la disciplina y la visión de negocio son el verdadero respaldo de un hit mundial
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María Ramírez ha visto la industria musical transformarse desde sus cimientos. Pasó por los escritorios directivos de Universal y Sony Music, cómo directora de producto internacional. Ha trabajado en la internacionalización de figuras como Andrés Cepeda y hoy, desde su agencia Queen Street Talent, es la estratega detrás de nombres como Los Ángeles Azules, Juliana y Timo. En esta charla, nos revela por qué la disciplina siempre vence al talento y cómo Colombia se convirtió en una potencia de ejecutivos globales.
LA VOCACIÓN Y EL DESTINO
Llevas 30 años en esta industria, pero tu primer acercamiento no fue precisamente exitoso. ¿Cómo terminas en el negocio de la música?
María Ramírez: Mi relación con la música empezó con una guitarra que les rogué a mis papás. Me pusieron en clases y me fue fatal; mi hermano aprendió en un mes y yo no logré nada. Pero esa frustración me llevó a ser una observadora. Soy hija de la radio de los 80, de esa mezcla de Madonna con Wilfrido Vargas. Mientras otros niños jugaban, yo anotaba los créditos de los álbumes y hacía rankings. Estudié Administración en Canadá buscando una carrera universal, pero una charla del presidente de Sony Canadá me cambió la vida. Lo vi hablar con tanta pasión y sin corbata, que supe que ese era mi lugar.
Regresas a Colombia a finales de los 90 para trabajar con los grandes sellos. ¿Qué aprendiste de esa «época dorada»?
M.R.: Entré a Universal Music para manejar el producto internacional. Trabajamos desde Blink-182 hasta Eminem. Fue una escuela increíble que luego me permitió dar el salto al talento local con proyectos como La Pestilencia y Juanes. Entendí que la música, aunque tiene un lado romántico, necesita estrategia, plan e inversión, como cualquier otro negocio. Nadie lanza un carro esperando que se venda solo porque es bonito; con una canción pasa lo mismo.
EL SALTO AL EMPRENDIMIENTO
En 2019 dejas la comodidad de una multinacional para fundar Queen Street Talent. Seis meses después, el mundo se detiene por la pandemia. ¿Cómo sobreviviste?
M.R.: Fue un momento de mucha angustia, pero también de revelación. Me di cuenta de que lo que yo sabía hacer era promover música, sin importar el formato. Si no había conciertos, nos enfocábamos en lo digital y en la estrategia a largo plazo. No solo sobrevivimos, crecimos. Pasamos de ser un equipo legal y financiero a ser 12 personas hoy en día. Aprendimos que detrás de un artista exitoso hay un ejército de mínimo 80 personas trabajando en sincronía.
¿Qué diferencia a una agencia de «estrategia» como la tuya de una oficina de prensa tradicional?
M.R.: Nosotros no enviamos boletines por enviarlos. El ADN de Queen Street es la estrategia. No aceptamos proyectos de un mes; trabajamos con artistas como Andrés Cepeda o Juliana desde hace años porque creemos en planes a medida. Un exjefe decía que en la música no vendemos hamburguesas de McDonald’s; no se puede producir en serie. Cada disco y cada concierto es un universo distinto que requiere conectar al artista con su fan desde el respeto.
EL ADN DEL ÉXITO
Has trabajado con leyendas y con nuevos talentos. ¿Cuál es el factor común en los que logran mantenerse?
M.R.: La disciplina y la resiliencia. He visto proyectos con un talento desbordante que se quedan en el camino por falta de ética de trabajo. El artista es el CEO de su propio proyecto. Andrés Cepeda, con todos sus Grammys, es el primero que llama cinco veces al día para preguntar cómo va la promoción. Juliana lleva 12 años entrenándose: desde madrugar a rodajes a las 4 a. m. hasta entrevistar artistas en alfombras rojas antes de ser ella la protagonista. Si el artista no está encima de su equipo, el proyecto no camina.
¿Cómo ves el momento actual de Colombia frente al mundo?
M.R.: Es impresionante. Ya no solo exportamos artistas, exportamos ejecutivos. Hoy vas a una reunión en cualquier parte del mundo y los presidentes de las disqueras o los managers de los grandes tours son colombianos. Colombia es un mercado de credibilidad; si te va bien aquí, tienes madera para crecer en cualquier territorio. Estamos en un momento de profesionalización total.
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