Del celular al éxito internacional: las 4 canciones de Key Santo en La Reina del Flow
Tras más de diez años de carrera y a punto de abandonar la música, el artista urbano logró sincronizar cuatro de sus temas en ‘La Reina del Flow’ gracias a una filosofía de trabajo basada en la narrativa real y la autogestión
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El éxito en la industria musical suele ser retratado como el resultado de complejas estrategias de marketing y millonarias inversiones. Sin embargo, la trayectoria del artista urbano Key Zanto demuestra que la autenticidad y la persistencia pueden abrir puertas en los escenarios más inesperados. Durante su reciente paso por Mi Gente 3.0, el cantante desglosó el inusual camino que llevó sus composiciones independientes a ser parte de La Reina del Flow, una de las series colombianas con mayor impacto global en la plataforma Netflix.
La narrativa por encima del algoritmo
Para Key Zanto, el diferencial de su proyecto radica en la construcción lírica. El artista relata que, tras haber lanzado más de cuarenta canciones y haberse sentido perdido al intentar perseguir las tendencias virales del momento, decidió volver a sus bases. Su prioridad pasó a ser la narrativa, asegurándose de que cada tema contara una historia real basada en sus propias emociones y vivencias cotidianas.
Esta honestidad brutal se refleja en la selección musical que la producción televisiva adquirió. Entre los temas elegidos destaca Karma, la pieza con mayor rotación en la serie, que aborda las consecuencias ineludibles de las acciones humanas. Asimismo, la banda sonora incluyó Pal señorón, un homenaje personal compuesto para el quincuagésimo cumpleaños de su padre; Chirrear, un retrato festivo y explícito de su entorno cultural; y Motores, una fusión de rap y reguetón.
Un golpe de suerte en traje de baño
La materialización de este logro parece sacada de un guion de ficción. Tras más de una década batallando en la escena independiente, Key Zanto consideraba seriamente que estaba agotando sus últimos cartuchos en la música. Fue en ese momento de incertidumbre, mientras descansaba en el municipio de Girardot, cuando el destino intervino.
El músico detalla que se disponía a entrar a un jacuzzi, vistiendo apenas una pantaloneta de baño, cuando fue abordado por una curadora musical de Sony Pictures. La ejecutiva, que ya estaba familiarizada con su trabajo, inició una conversación que eventualmente se transformaría en el contrato de sincronización que cambiaría el rumbo de su carrera.
El triunfo de la autogestión
Quizás el aspecto más revelador de este salto a la pantalla global es la naturaleza casera del material audiovisual seleccionado, pues el acuerdo no se limitó únicamente a los derechos sonoros, ya que la producción decidió integrar también la imagen del artista y sus videoclips originales.
El caso del tema Motores es especialmente llamativo, porque el cantante recuerda que la pieza fue concebida en su momento de mayor desánimo, cuando, encerrado en una habitación, él mismo se encargó de la escritura, la grabación, la mezcla y la masterización, asumiendo cada etapa del proceso creativo. El video musical, que terminó siendo avalado por ejecutivos internacionales, fue grabado con la ayuda de un amigo usando un teléfono celular, mostrando al artista en ropa deportiva básica y apostando por una estética sencilla pero honesta.
La historia de Key Zanto reafirma que, en una industria saturada de producciones plásticas, la crudeza de una historia real y el trabajo hecho a pulso todavía tienen la capacidad de conectar con audiencias masivas alrededor del mundo, demostrando que la autenticidad sigue siendo un valor diferencial.
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